TWILIGHT STRUGGLE

Antes de empezar el informe de batalla de Twilight Struggle, me siento casi en la obligación de daros mi opinión personal del que es, sin discusión alguna y a mi modo de ver, el number one de todos los juegos. No es para nada extraño que desde Diciembre de 2010 hasta Enero de 2016, estuviera en lo más alto del ranking de BGG ni que a día de hoy, siga siendo de los juegos de mesa más laureados de la historia. Jugar al Twilight Struggle bien podría equipararse a dejarse llevar por la melodía de Bohemian Rhapsody de Queen a muy altos decibelios, emplear toda una tarde lluviosa de domingo para ver la versión más extendida de Blade Runner, o saborear el mejor jamón ibérico acompañado de un Louis Roederer reserva del 2002. Claro que habrá quienes no les guste la temática (la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética entre 1945 – 1989), la mecánica (estrategia mediante el robo de cartas) o porque simplemente se trata de un juego para dos jugadores, pero dejando de lado los prejuicios, jugar al Twilight Struggle es llevar el juego y el ocio a otro nivel. RESPECT.

INFORME DE BATALLA

Nota previa: Los sucesos históricos que se explican a continuación no siguen el orden cronológico en el que sucedieron debido al mismo sistema de juego, que agrupados en tres tipos de guerras (temprana – media – tardía) permite jugar como acciones los eventos o las operaciones acaecidas en la Guerra Fría de forma previa o posterior al orden cronológico conocido. Al final, lo que pretende el juego es que se lleven a cabo dichos eventos y operaciones de forma alternante, y que en función de la estrategia de cada jugador, pueda darse un desenlace totalmente alternativo al conocido.

Después de la caída del nazismo, el bloque occidental-capitalista liderado por los Estados Unidos y el bloque del Este (oriental-comunista) liderado por la Unión Soviética, libraron su particular enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo, tecnológico y deportivo con la finalidad de implantar su modelo de gobierno en todo el mundo. La influencia que ejercían las dos superpotencias sobre el resto de países jugaba un papel clave en la estrategia de imposición de dicho modelo, así que los Estados Unidos concentraron inicialmente sus esfuerzos diplomáticos en países como Irán, Israel, Japón, Australia, Filipinas, Corea del Sur, Panamá, Sudáfrica, el Reino Unido y en la mayoría de países de la Europa Occidental. La Unión Soviética en cambio, hacía lo propio con Siria, Irak, Corea del Norte, Alemania Oriental, Finlandia y la mayoría de países de la Europa Oriental.

img_6013
En nuestra sala, si la guerra es muy fría, ponemos en marcha el radiador y tan contentos.

Los Estados Unidos tomaron la iniciativa implantando una serie de acciones políticas que les benefició casi de forma inmediata. El secretario de estado americano, George C.Marshall, anunciaba al mundo su plan para reconstruir toda Europa. Debido a la presión soviética, los estados de la Europa Oriental, no participaron en dicha reconstrucción. En cambio, para el resto de las 16 naciones de la Europa Occidental que lo hicieron, el plan Marshall marcó el primer paso en el camino de la recuperación y de ultimar la victoria en la Guerra fría. Apenas transcurridos unos meses (hay que tener en cuenta que en Twilight Struggle un turno representa alrededor de 3 a 5 años), la Unión Soviética respondió promoviendo un golpe de estado en Turquía y aumentando su influencia en Finlandia, Alemania Oriental y los países del Este. Se fundó el Consejo de Ayuda económica Mutua (COMECON) en reacción al atractivo del Plan Marshall para los satélites soviéticos en Europa del Este. Aunque muy poco organizado y dominado por los soviéticos en sus primeros años, el COMECON cumpliría en última instancia el papel de la liberalización del comercio y la racionalización industrial para Europa del Este. Paralelamente, los americanos tomaron claramente la iniciativa en la carrera espacial y la NASA completaba con éxito los primeros ensayos con cohetes para ser lanzados en misiones espaciales. Gran parte del éxito de estas misiones fue gracias al proyecto “Paperclip”, que permitió a los americanos “reclutar” a varios científicos nazis expertos en la materia.

img_6002
Sí, el mapa es así de grande.

La segunda parte de la estrategia americana por reconstruir Europa pasaba por la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), aunque en realidad la máxima que se repetía constantemente fuese: “La OTAN fue creada para mantener a los soviéticos fuera, a los americanos dentro, y a los alemanes abajo”. La respuesta de los soviéticos no se hizo esperar y al cabo de seis años (un par de turnos), se firmó el Pacto de Varsovia. Los miembros del Pacto, acordaron en términos muy similares a los empleados por el Tratado del Atlántico Norte, la cooperación en tareas de mantenimiento de la paz, la inmediata organización en caso de ataque previsible, la defensa mutua en caso de que alguno de los miembros fuera atacado y el establecimiento de un Estado Mayor conjunto para coordinar los esfuerzos nacionales.

Las dos Europas estaban claramente posicionadas y los países que conformaban ambas alianzas, con Alemania dividida al frente, eran como marionetas movidas al antojo de las dos superpotencias. Pero gracias al proceso de desestalinización que consistía en eliminar el culto a la personalidad y el exceso de poder del período estalinista, la Unión Soviética incrementó fuertemente su presencia en todos los países de la Europa del Este, desde Finlandia al norte, hasta Turquía en el Sur. Precisamente en Turquía se sucedieron diversos golpes de estado promovidos tanto por el bando estadounidense como por el soviético y aunque parecía que el panorama no fuese a cambiar en poco tiempo, finalmente las operaciones militares llevadas a cabo por los soviéticos, acabaron por hacerse con el control del país otomano. En Oriente Medio, las tensiones entre judíos y musulmanes eran cada vez más incontrolables  y justo el día después de la declaración del Estado de Israel, estalló la guerra Árabe-Israelí. La coalición Pan-Árabe invadió con éxito Israel sepultando por completo la influencia occidental que allí reinaba.

img_5998
Guerra en Israel, como no.

La caída de Israel, provocó el control y dominio de los comunistas en Oriente Medio y supuso un duro golpe para las aspiraciones de Occidente. Los esfuerzos por tratar de recuperar la influencia de la zona, resultaron siempre contrarrestados por la fuerte presencia soviética en los países limítrofes. La alternativa americana pasaba por re-definir la estrategia político-militar y aumentar la presencia y las operaciones en Asia. El presidente, Harry S.Truman, fundó entonces la primera agencia independiente americana de inteligencia analítica capaz de cubrir también operaciones (CIA), con la esperanza de obtener resultados inmediatos en el nuevo plan estadounidense. El 8 de septiembre del 51, los Estados Unidos extendieron silenciosamente su paraguas nuclear a su ex rival del Pacífico signando un pacto de defensa mutua con Japón. Al hacerlo, Japón aparecía de nuevo a escena mundial bajo un nuevo estado totalmente re-militarizado. Japón se convertía así en la anfitrión de la presencia avanzada de Estados Unidos en Asia.

La carrera espacial entraba de nuevo en escena y se convirtió en una parte importante de la rivalidad cultural y tecnológica entre la Unión Soviética y Estados Unidos durante la Guerra Fría. La tecnología espacial era en realidad una arena particularmente importante en este conflicto, tanto por sus potenciales aplicaciones militares como por sus efectos psicológicos sobre la moral de la población. En una nueva demostración tecnológica, los americanos conseguían lanzar con éxito moscas de la fruta a bordo de cohetes V-2 capturados a los alemanes y se convirtieron en los primeros animales lanzados en un cohete con fines científicos.

Pero los últimos logros de Estados Unidos en misiones diplomáticas en Asia y tener la iniciativa en la carrera espacial, no fueron suficiente para restar poder a su adversario. Para más inri, el desenlace de la Guerra Indo-Pakistaní hundió definitivamente las aspiraciones estratégicas americanas para el dominio y el control de Asia. La zona de influencia occidental se reducía a poco más de Japón y Australia y el grueso del conflicto se jugaba en las fronteras entre la India y Pakistan. Los Estados Unidos apoyaban militar y políticamente Pakistán, y la Unión Soviética hacia lo propio con la India. Al final, la India invadió con éxito Pakistán y entregó en bandeja el control de Asia a la Unión Soviética.

img_6004
De haber terminado así la Guerra Fría, en lugar de escuchar todos los días por la radio al pesado de Justin Bieber, escucharíamos a Rubias Moviles, que no está(n) nada mal*

La Guerra de Corea y la Guerra Indo-Pakistaní, provocaron que llegase a temerse por el estallido de una nueva guerra nuclear propiciada por los americanos en un intento desesperado para retomar el control de países clave en el despliegue de su estrategia, pero ya no poseían ni la influencia ni los recursos necesarios para emprender una nueva guerra abierta y finalmente, optaron por resignarse ante el aplastante dominio soviético.

Na zdarovie!!

*

 

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s