STAR WARS X-WING

21 de Octubre de 2016
Partida para dos jugadores – Imperio Vs Rebeldes

Cuando dejas de jugar un viernes, en realidad son dos semanas sin poder practicar tu “deporte” favorito, así que había ganas de reunirse de nuevo alrededor de una mesa en otro gran viernes lúdico, aunque al final hubo un par de bajas de última hora y solo pudimos quedar dos jugadores. Son varios los juegos que tenemos dedicados exclusivamente a este número de jugadores y lo cierto es que bajo mi punto de vista, algunos son auténticas maravillas. Pero hay que tener en cuenta que normalmente son juegos que reclaman una mayor implicación y concentración del jugador, y eso significa que uno no siempre está preparado. Puede que ese plus adicional que requieren este tipo de juegos venga dado por el hecho de competir contra un único adversario, lo cual creo yo, le añade más presión y lo convierte en algo más personal. Puede también que sea porque la mayoría de ellos no abusan tanto del factor suerte y se basan de forma mucho más evidente en la estrategia y la gestión. Seguramente sea un mezcla de lo anterior y otras cosas, pero creo que cualquier jugador es más o menos consciente de ello y es lógico que aprovechando el bajo numero de jugadores, a veces se decida suspender la noche lúdica del viernes en pro de tirar el cuerpo y la mente en el sofá para descansar de la semana. Hay viernes que el grado de cansancio acumulado es tan alto, que no queda otra. Aún así, yo soy de aquellos que suelo resistirme a los embrujos del sofá y por muy cansado que esté, siempre me decanto por jugar a algo aunque solo sea unas horitas. Al final de la sesión, la sensación que tengo es mucho más gratificante que no la de levantarme como un zombi del sofá para irme directamente a la cama sin haber hecho nada provechoso.

Escogimos STAR WARS X-Wing, el juego de replicas en miniatura de las naves que aparecen en la famosísima película de George Lucas. Tocaba repasar el reglamento puesto que hacía bastante que no jugaba, así que optamos por hacer una partida sencilla para posteriormente cambiar de juego. 50 puntos a calcular por bando son aproximadamente dos naves por cabeza, así que el imperio reunió dos Interceptores TIE (Carnor Jax y Kir Kanos) y los rebeldes un X-Wing y un Y-Wing (Luke Skywalker y Piloto del Escuadrón Dorado).  El terreno de batalla escogido: las mismísimas entrañas de la Estrella de la Muerte.

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“¡Kir, naves rebeldes a las 12!”

La misión de los rebeldes consistía en scannear (mediante equipamento especial instalado en el Y-Wing) los módulos de energía que activan el escudo de protección de la estrella de la muerte y determinar tras análisis técnico previo, la zona sensible a ser destruida permitiendo así un ataque masivo posterior. Podría parecer una misión suicida, pero un nuevo software instalado en los ordenadores del Y-Wing y el X-Wing, permitía camuflar la emisión de comunicaciones de las naves de tal forma, que a ojos de los radares del imperio resultaban totalmente invisibles. Por lo que se trataba de realizar un vuelo rasante a baja velocidad sobre el objetivo, activar el scanneado y desaparecer de nuevo a la velocidad de la luz. Todo parecía funcionar según lo previsto y según los cálculos del sistema computacional del Y-Wing, era cuestión de minutos alcanzar el objetivo. Pero dicen que cuando todo está en demasiada calma, es que algo no funciona. Y efectivamente así fue. El azar quiso que uno de los pilotos de los dos interceptores TIE que sobrevolaba casualmente el pálido casco de la estrella de la muerte, estableciera contacto visual con los dos Alas rebeldes. En una maniobra ejecutada casi por reflejos o quizás por la habilidad entrenada de los pilotos en tomar decisiones críticas en micro segundos, los Interceptores TIE cambiaron velozmente su rumbo inicial que les llevaba a entablar combate frontal, para sorprenderles posteriormente por el flanco.

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“¡Luke, dos interceptores TIE por el flanco! ¡Nos han descubierto!”

Para el Piloto del escuadrón dorado fue demasiado tarde. En un gran primer disparo, los láseres del TIE pilotado por Carnor, inhabilitaron por completo los escudos del Y-Wing. Y todo el mundo sabe que un Y-Wing sin escudos en campo enemigo, es un Y-Wing sin prácticamente posibilidades de supervivencia. En una gran maniobra del rapidísimo TIE de Kir, el Y-Wing era completamente destruido después de que múltiples láseres impactaran críticamente en el fuselaje principal. Luke no tubo suficiente tiempo para interponerse en la batalla y evitar así el linchamiento del Y-Wing, estaba demasiado lejos y el ataque de los TIE resultó fulgurante e implacable. La explosión final del Y-Wing, inundó de grotescas formas multicolor los cristales que sellaban la cabina del X-Wing, sumiendo al joven Jedi a un momentáneo pero intenso estado de shock.

Solo el odio y la rabia que se expandían por el cuerpo de Luke cual galaxia por el universo, le hicieron reaccionar. La misión ya no importaba puesto que el scanner montado en el Y-Wing había quedado reducido a nada. Seguramente lo más fácil hubiera sido despistar a los TIE y desaparecer como la luz en la galaxia, pero la palabra “venganza” resonaba insistentemente en la cabeza de Luke y el lado oscuro eclipsaba el uso racional y ponderado de la fuerza. Era él o los TIE. Tras un par de maniobras de distracción basadas en desaceleraciones prolongadas y giros radicales de 180°, no fue difícil abatir al primero. Una ráfaga de rayos del X-Wing impactaba de lleno en el casco carmesí del TIE de Karnos provocándole la pérdida total del control de la nave hasta llevarla a explosionar tras una violenta colisión en algún sombrío sector de la estrella de la muerte.
Pero los escudos del X-Wing ya no funcionaba como antes y la unidad R2 que gestionaba a contrarreloj el mantenimiento de la nave (entre otras muchas cosas), había quedado totalmente inutilizada. Pero aún quedaba Kir y su nave gozaba de una mejor salud. Los dos pilotos se enfrentaron entonces en un combate memorable. Se sucedieron constantes persecuciones suicidas y miles de descargas frenéticas de energía pero los pilotos ya habían enseñado todas sus cartas y el destino, que hacía rato que observaba a los pilotos, ya había escogido el actor principal para representar el papel trágico. Tras un intercambio brutal de disparos, el X-Wing de Luke Skywalker era abatido cruelmente por el TIE de Kir. Era la muerte de un mito, pero ni mucho menos el fin de la rebelión, que inmediatamente después de saberse tan triste noticia, ya estaban preparándose para un nuevo plan de batalla. ¡Pero eso será en otra historia! 😉

Les advertimos que la siguiente imagen puede herir su sensibilidad…

Imagen tomada desde el lado oscuro de las cosas.

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FORBIDDEN STARS

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Partida a 3 jugadores – Orcos, Marines del Caos y Ultramarines.

Después de mucho tiempo, había ganas otra vez de ponernos en la piel de alguna de las razas del mundo del Warhammer Fantasy o del 40.000. Era el turno de Forbidden Stars, un juegazo en mayúsculas forjado en las oficinas de Fantasy Flight Games y Games Workshop. Lástima que al parecer, la relación entre ambos ha terminado porque es el típico juego que solo esperas que salgan más y más expansiones que añadan nuevas razas al juego básico. Una auténtica pena. Aún así, es muchísimo con lo que tenemos que conformarnos. Un juego completo, dinámico, donde la táctica y la estrategia juegan un importante papel (por encima del factor suerte) y aunque puede parecer denso y algo complejo al principio, pasados los primeros turnos y resueltos algunos puntos importantes del reglamento (sobretodo lo que se refiere al movimiento de las unidades), el juego te cautiva a medida que este avanza.

Elegimos las razas a suerte (como siempre hacemos), montamos el tablero siguiendo los pasos de creación aleatoria para tres jugadores, colocamos las unidades iniciales y ya nos tenéis listos para explorar, expandirnos y explotar los sistemas y planetas del oscuro universo y exterminar cualquier enemigo que se cruce en nuestro camino.

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Bravo. Un despliegue inicial desastroso.

Antes de empezar a enviar órdenes a nuestros ejércitos, nos miramos a las caras y coincidimos en que efectivamente, en general habíamos desplegado bastante mal, aunque por suerte nadie se atrevió a decir aquello “¿lo volvemos a montar?”. Si el universo es grande y todo parece que está muy lejos, pues los objetivos propios para conseguir la victoria, parecía que aún estaban más lejos. Supongo que será cosa del conservadurismo innato que poseemos todos los jugadores al empezar un juego nuevo.

Total, los complejos  industriales de los Orcos, de los Ultramarines y del Caos, empezaron a echar humo sin parar, ya se oían los primeros gritos de los comandantes dando órdenes a sus exploradores para que iniciaran sus expediciones en busca de nuevos recursos, y las tormentas de disformidad bloquearon peligrosamente las primeras rutas espaciales.

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“Órdenes de Ultramarines bloqueando órdenes del Caos. ¡Esto marcha!”

Las primeras andanadas de bofetadas vinieron de, como no, los Ultramarines y sus archienemigos los Marines del Caos. El azar quiso que la disposición inicial los situara bastante cerca los unos de los otros y casi compartían planetas con objetivos para ambos. De forma intencionada o no, el caso es que los marines del Caos asentaron sus estructuras y el grueso de sus tropas en la parte central del mapa, con lo que tampoco andaban lejos de los Orcos.

Mientras caían las primeras tropas del Caos y de Ultramarines, los orcos no parecían tener grandes planes de conquista, ni daba la sensación de que pudieran ser una amenaza real para sus enemigos. Aunque claro, solo estaban esperando su momento. De repente, en el Oeste se erigió la primera ciudad Orco y en el norte caía un destacado batallón de los Ultramarines a grito de ¡WAAAAAAGH!cuando estos hábilmente ya habían conseguido el primer de sus tres objetivos.

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“¡Lanzadozzz!”

 

Mientras tanto, las tropas del Caos conseguían su primer objetivo gracias a la furia de Khorne que hacía estragos entre las filas de los Ultramarines y a los sectarios enviados por Slannesh a las ciudades humanas. El Caos hacía de caos imponiendo la ley de la fuerza y la devastación entre los enemigos, pero los Ultramarines, sabios conocedores de las estrategias del Caos (pegar, pegar y pegar), parecían no dar demasiada importancia al resultado de esas escaramuzas y dedicaban sus esfuerzos en “peinar” la galaxia en busca de los objetivos fijados. Al fin los Orcos decidieron ir a la guerra contra el Caos para tomar control de uno de sus complejos industriales, el cual estaba demasiado cerca de uno de sus bastiones defensivos (cuyas murallas ocultaban un objetivo caótico, dicho sea de paso). Los sectarios que lo protegían, fueron literalmente aplastados por la furia del caudillo Orco, aunque más tarde un batallón de marines de Khorne volvía a recuperar brillantemente la estructura.

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A las dos y media de la madrugada (unas 4 horas de juego), la partida estaba más abierta que nunca puesto que cada una de las razas poseía uno de los tres objetivos. Faltaban dos objetivos o tres rondas, pero se había hecho tarde. Después de un último turno, el cansancio y el sueño se impusieron de forma generalizada y decidimos terminar la partida. En realidad no es tan largo como puede parecer. Una vez se tienen los conceptos y reglas importantes claras (estuvimos debatiendo más de una hora alguna de las reglas), el juego fluye fácilmente y en tres o cuatro horas de puro goce, podría acabarse. El siguiente paso será probarlo a 4 (con Eldars), ¡seguro que todavía es más emocionante!

 

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DOMINANT SPECIES

23-09-16

Partida a 3 jugadores – Mamíferos (blanco), arácnidos (negro) y reptiles (rojo).

La tundra se cernía sobre las pobres especies indefensas y los arácnidos fueron los primeros en acostumbrarse a las frías placas de hielo. Su dominación y reinado sobre las llanuras heladas, podía observarse desde todos los rincones de la sabana,  bosques, pantanos, desiertos, junglas, incluso desde el mar, donde parecía que los mamíferos se habían adaptado perfectamente controlando una extensa zona marítima en la que había comida en abundancia. Por el contrario, los reptiles demostraban tener serios problemas de adaptación en las escasas zonas que ocupaban y su vecindad con los arácnidos, todavía dificultaban más sus posibilidades de supervivencia.

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Las aves, no convocadas, realizando tomas espectaculares. 

Pero entonces, la fuerza de la naturaleza caprichosa como siempre, hizo acto de presencia en forma de diversos desastres naturales y las condiciones de supervivencia a las que estaban acostumbrados nuestras queridas especies, cambiaron por completo. En realidad así es la vida misma, o te adaptas, o mueres. Pues Dominant Species es la máxima expresión de esta conocidísima y usada sentencia.

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¿Por qué siempre se echa en falta otro Pawn? 

Las serpientes despertaron de su profundo letargo (o dicho en términos más precisos, empanada) y empezaron a repoblar primero las zonas más cercanas y más tarde, territorios mucho más lejanos a los que al principio ni siquiera se habían planteado. El avance de las serpientes fue implacable y demoledor. Ninguna especie escapaba a su paso. La hegemonía y dominación que ejercían los arácnidos sobre el resto de animales, de repente se vino completamente abajo. Como cuando de tan arriba que está uno, solo le queda caer. Tan profundas y dolorosas fueron las derrotas de las arañas en zonas estratégicas, que incluso llegaron a perder el control de la tundra. Orgullosas, las serpientes se adaptaron brillantemente a las nuevas zonas conquistadas y al no haber aves vigilando el espacio aéreo, aumentaron su presencia en los lugares susceptibles en entrar en conflicto con otras especies animales (básicamente arañas y mamíferos, no hay más :-))

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Así es como lo ven normalmente las serpientes

Esclavas del típico instinto de supervivencia que poseen todos los seres vivos, las arañas decidieron empezar una nueva vida lejos de la agresividad y supremacía reptiliana. Eso las llevó directamente a tierras dónde todo era mar (ahí queda el oxímoron…), las mismas en las que los mamíferos se habían hecho amos y señores por el simple y llano hecho de no haber nadie más en aquel lugar. Por extraño que parezca, la repentina presencia de los arácnidos no pareció alterar en absoluto la placida rutina de los consagrados residentes. Al tener los mares totalmente dominados, se preocuparon más de reproducirse y adaptarse de forma natural a los cambios constantes de la naturaleza. Lo de luchar y competir por el territorio con los recién llegados, pasando. Bueno, alguna escaramuza que otra por unos cacahuetes o un trozo de carne se libraba, pero sin llegar a mayores.

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“Déjalos que se peguen en la tundra…”

Y cuando todos parecían haber encontrado su lugar, entonces llegó el Ice Age y el tiempo y el espacio se pararon. Los mamíferos, convencidos de poder ocupar el trono de la supremacía y la dominación sobre el resto de animales gracias a su condición de fortaleza durante la época de la extinción, tampoco fueron capaces de aplacar el despertar fulgurante de los reptiles y aunque los arácnidos estaban muy mermados por las derrotas sufridas y dieron claros signos de recuperación aún en condiciones de supervivencia durísimas, la dominancia absoluta sobre las demás especies fue a parar a manos de la especie de sangre fría. ¡Larga vida a los reptiles!

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Contando puntos…And the red player is the winner!

 

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